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Lunes, 24 de septiembre de 2018
El sedentarismo es enfermedad, la actividad física es salud
En Argentina, el sedentarismo es una de las diez causas de mortalidad, morbilidad y discapacidad, además de constituir el segundo factor de riesgo de una mala salud.

En Argentina, el sedentarismo es una de las diez causas de mortalidad, morbilidad y discapacidad, además de constituir el segundo factor de riesgo de una mala salud -después del tabaquismo-, ya que duplica el peligro de sufrir enfermedad cardiovascular, diabetes tipo II y obesidad, entre otras enfermedades.

El sedentarismo mata

Por ello, sin eufemismos, podemos afirmar que el sedentarismo mata.

El sedentarismo es la falta de actividad física regular, definida como “menos de treinta minutos diarios de ejercicio regular y menos de tres días a la semana”.

Se considera que una persona es sedentaria cuando su gasto semanal en actividad física no supera las 2.000 calorías. También lo es aquella que sólo efectúa una actividad semanal de forma no repetitiva por lo cual las estructuras y funciones de nuestro organismo no se ejercitan y estimulan al menos cada dos días, como requieren.

Según la OMS, el 17% de los adultos de la población global es físicamente inactivo y el 41% es sólo insuficientemente activo para obtener beneficios en su salud.

La Encuesta Mundial de Salud Escolar, realizada en el 2012 en nuestro país, demostró que el 50% de los jóvenes pasa más de tres horas sentado y sólo el 17% son físicamente activos.

Recordemos que la infancia y la adolescencia son los períodos más importantes de la vida para adquirir hábitos de vida y comportamientos. La falta de ejercicio o sedentarismo disminuye la capacidad de adaptación a cualquier actividad física, iniciando un círculo vicioso.

Por ello hoy se apunta, al decir de Domingo Blázquez Sánchez en el reciente V Congreso de Actividad Física y su Proyección Social de Cipolletti, a una actividad física infanto juvenil de “360 grados”, que trascienda las insuficientes horas escolares y se vincule con la educación no formal e informal generando aquellos hábitos que acompañen a la persona durante toda su vida.

Son causas del sedentarismo: el resultado del modo de vida elegido por una persona; la falta de acceso a espacios abiertos seguros, a instalaciones deportivas o de juegos escolares, y la ignorancia sobre los beneficios de la actividad física.

La actividad corporal como aliada de la salud psicofísica

La actividad física ha sido definida por la OMS como “todos los movimientos que forman parte de la vida diaria, incluyendo el trabajo, la recreación, el ejercicio y las actividades deportivas”.

Es un término amplio que incluye a las más diferentes formas del movimiento humano. Dentro de su seno cobija a la educación física, que es la que se imparte como asignatura escolar en los establecimientos educativos, y al deporte como ejercicio en situación de competencia, que supone entrenamiento y sujeción a normas.

Según la OMS la actividad física regular reduce el riesgo de muerte prematura, enfermedad cardíaca o de sufrir ACV; disminuye hasta en un 50% el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo II o cáncer de colon; contribuye a prevenir la hipertensión arterial, la osteoporosis y el riesgo de padecer dolores de espalda, y ayuda a desarrollar y mantener sanos los huesos, músculos y articulaciones.

No menos interesante resulta el aporte que hace la actividad física a la salud mental. Desde dicho punto de vista la actividad física es beneficiosa en todas las edades, ya que ayuda a mejorar la percepción del estado general de bienestar, preservar las funciones mentales de comprensión, memoria y concentración, reducir el estrés, la depresión y la ansiedad.

Al decir de Fernando Sánchez Bañuelos: “Algunos lo explican como mecanismo fisiológico o neurofisiológico, en términos de liberación de hormonas y neurotransmisores, que repercuten en el mejoramiento psicológico; o como proceso psicológico, en el que se considera una forma de relajación, diversión, evasión de pensamientos, emociones y conductas desagradables y que incluye sensaciones de autosuficiencia, control y competencia”.

Otros autores relacionan la práctica sistemática del ejercicio físico con una sensación acentuada de control sobre sí mismo y de las funciones corporales, lo que genera una mejor percepción del estado general de bienestar. Asimismo la motivación debe incluirse como un elemento básico para comprobar el efecto del ejercicio físico en la salud psicológica del deportista, definido por el tipo de satisfacción logrado (condición física, competencia o sensación de bienestar).

“Lo que no se utiliza se atrofia”

La actividad física no necesita ser extenuante para obtener beneficios para la salud. Por ello se aconseja hacer ejercicios de elongación matutinos, optar por caminar al hacer las compras o bajar antes del colectivo, realizar tres pausas activas de diez minutos en el trabajo para elongar los músculos y el cuerpo entero o caminar por la oficina o el barrio, usar las escaleras en lugar del ascensor, practicar regularmente algún deporte, salir a caminar con amigos o en familia.

A la noche, antes de acostarse, elegir la música y bailar, sacar a pasear la mascota y repetir la rutina de elongación de la mañana.


 
 
 
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