Opinión
Domingo, 01 de mayo de 2022
Intrigas y definiciones en el Frente de Todos (o de casi todos)
El oficialismo municipal comenzó su segundo mandato con relativa tranquilidad en cuanto a números pandémicos y conflictos institucionales se refiere. Se sucedieron cambios de gabinete necesarios y muy esperados, cocinados a fuego lento y jugando con los tiempos de manera silenciosa.

La noche del 12 de septiembre del año pasado todo era desazón en el círculo más íntimo del Intendente Ascúa. “Peteco” Vischi había arrasado en las PASO como candidato a Senador Nacional en Paso de los Libres y le agregaba más dificultad al pedregoso camino rumbo a la reelección del alcalde peronista que gobierna desde 2.017. Faltaban solo dos meses para la elección municipal.

Pero si alguien sabe de triunfos inesperados y remontadas es Martin Ascúa. Inmediatamente luego de esa noche, salió a la calle, volvió a barrios y a sectores en los que hacía bastante no se lo veía, manejó la comunicación de campaña de buena manera, explotó las debilidades del candidato opositor y así, con ribetes épicos, logró una victoria dura y trabajada que le permitirá estar en el “sillón de Di Tomaso” hasta 2.025.

El año arrancó movido para la administración comunal en virtud del rebrote de COVID allá por enero y el salvaje ataque perpetrado por un funcionario contra un espectador en el Carnaval. La repercusión en medios provinciales y nacionales y el recuerdo de lo sucedido años anteriores lo obligó a tomar una fuerte decisión contra ese integrante del gabinete pero que era extensiva a todos los demás: No más escándalos de cualquier índole y responsabilidad para con el cargo que ostentaban y ostentan. De lo contrario se irán.

Así las cosas, y luego de su reelección, Ascúa se posicionó de manera preponderante en el alicaído esquema de poder del peronismo correntino. Un partido intervenido, que pide recambio a gritos y que viene de sufrir la peor derrota de su historia en cuanto a elecciones para Gobernador se habla, necesita oxigenar sus cuadros luego de los años de manejo partidario de “la cooperativa” encabezada por Fabián Ríos, Rubén Pruyas, Eduardo Galantini y “Camau” Espínola.

En un juego interno que por ahora se desarrolla solapadamente, “Tincho” tiene como posibles futuros contrincantes en el mapa territorial a “Pitin” Ruiz Aragón o a Martin Barrionuevo, ambos legisladores provinciales, con escasa incidencia en el interior provincial y en las encuestas que circulan en manos de funcionarios del Gobierno Nacional que miran de reojo a Corrientes. Asimismo, en Libres el Justicialismo se observa alineado con la actual gestión municipal y no habría mayores sobresaltos en la cuestión intestina del partido del General.

Desde marzo el Intendente impulsa cambios de gabinete tendientes a oxigenar la marcha del gobierno. Las modificaciones en Deportes, Turismo, Salud, Derechos Humanos y en la Dirección de Carnaval se leían como urgentes y necesarios. El segundo paso de estos recambios sería ampliar el amplio Frente que imagina Ascúa para lo que viene, electoralmente hablando, con la incorporación de nombres con pasado en la vereda de enfrente del Frente de Todos.

No se puede soslayar que la cuestión Nacional y las vicisitudes que la presidencia de Alberto Fernández enfrenta en materia social y económica incidirán fuertemente en el desarrollo de obras y proyectos para nuestra ciudad. Más allá de las permanentes gestiones que se llevan a cabo en los distintos despachos de la Casa Rosada desde aquí, la complejidad del escenario electoral del 2.023 empuja a los alcaldes Frentetodistas a fortalecer sus gestiones locales, localizando sus administraciones y hablando exclusivamente de lo que sucede en sus comarcas. Una manera de resguardarse ante una posible tormenta, dicen los que saben…

El Diputado Provincial Miguel Arias, el Presidente del Concejo Deliberante Cesar Barés, cuya labor legislativa es valorada positivamente por propios y extraños, y el reasumido Secretario de Salud “Genacho” Cabral, se han convertido en fieles escuderos del Intendente en cuanto evento y entrevistas periodísticas se desarrollan, lo que, a ojo de los que ven la política permanentemente y analizan todo lo que pasa, los pone en las gateras para el 2.025. Todos tienen en claro que Ascúa no permitirá que “el síndrome del café frío” afecte el futuro, tanto de la gestión como de su liderazgo, por lo que todos los movimientos se seguirán ejecutando silenciosamente, aunque las paredes casi siempre hablen.


 
 
 
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